Comunicación
Trastornos del habla y del lenguaje
Hablar y entender lo que otros dicen es la base de casi todo lo que un niño aprende: leer, escribir, hacer amigos y expresar lo que siente. Cuando el habla o el lenguaje avanzan más lento de lo esperado, detectarlo pronto hace una gran diferencia.
Incluye el trastorno del lenguaje, el trastorno de los sonidos del habla (fonológico), la apraxia infantil del habla y el trastorno de la comunicación social (pragmático).
- Frecuencia
- Lenguaje: 5 a 8%Sonidos del habla: 2 a 13%. Apraxia: menos de 1%
- Proporción
- 1.5 niños por cada niñaEn consulta llegan hasta 3 niños por niña
- Se nota desde
- Los primeros 3 añosBalbuceo, primeras palabras y frases
- Influencia genética
- Alta en el habla, moderada en el lenguajeLenguaje: alrededor de 45%
¿Qué son?
Se dividen en dos grupos. Los trastornos del habla afectan la producción de los sonidos. En el trastorno de los sonidos del habla, el niño habla con fluidez pero sustituye u omite sonidos más que otros niños de su edad, sobre todo los que se adquieren más tarde, y eso hace que se le entienda poco. En la apraxia infantil del habla, que es mucho menos frecuente, el habla es lenta, esforzada e imprecisa, como si al niño le costara colocar la lengua y los labios en la posición correcta; sus errores cambian de una vez a otra y se le entiende todavía menos.
Los trastornos del lenguaje afectan el contenido. El trastorno del lenguaje se nota en un vocabulario reducido y una gramática inmadura, al expresarse y a veces también al comprender. El trastorno de la comunicación social afecta el uso del lenguaje con otras personas (conversar, entender la intención, leer señales sociales) sin que se trate de autismo.
El lenguaje oral es la base de la lectura, la escritura y las matemáticas. Por eso vigilar su desarrollo es la mejor oportunidad para detectar a tiempo futuras dificultades de aprendizaje.
Señales de alerta
Bebés y niños pequeños
- Balbuceo tardío o poco variado.
- Tarda en decir sus primeras palabras, en unir dos palabras y en formar frases.
- Las personas fuera de la familia le entienden poco; a veces ni sus padres o hermanos.
- Cambia u omite muchos sonidos (“habla como bebé”) cuando otros niños de su edad ya no lo hacen.
Preescolar y primaria
- Errores de gramática que persisten: verbos mal conjugados, pronombres u orden de las palabras.
- Le cuesta seguir instrucciones verbales o escuchar un cuento completo.
- Busca las palabras (“esa cosa”) o le cuestan las de tiempo y orden: ayer y mañana, antes y después, izquierda y derecha.
- Se frustra al no ser entendido: evita hablar con extraños, prefiere señalar o mostrar, o responde con un empujón cuando no encuentra qué decir.
- Dificultad para hacer y mantener amigos o para captar señales sociales (comunicación social).
¿Por qué ocurren?
Participan genes y ambiente. El trastorno de los sonidos del habla es muy heredable; el trastorno del lenguaje lo es de forma moderada, y cuando aparece sin problemas del habla el ambiente pesa más. Alrededor de 35% de los familiares directos de un niño con trastorno del lenguaje también tuvo problemas de lenguaje oral.
La cantidad y la calidad de la conversación dirigida al niño influyen directamente en su lenguaje. Lo que cuenta es la plática con él, no el habla de fondo que solo escucha.
Las otitis frecuentes no han demostrado ser una causa importante. Un tipo raro de apraxia familiar se relaciona con cambios en un solo gen (FOXP2).
Suele acompañarse de
Un trastorno del lenguaje eleva mucho el riesgo de problemas de lectura. Un problema de pronunciación aislado, sin dificultades de lenguaje, lo eleva poco. Cerca de 75% de los niños diagnosticados con trastorno de los sonidos del habla a los 3 años hablan con claridad a los 6; los problemas de lenguaje se resuelven con menos frecuencia.
¿Cómo se evalúan?
Con la historia del desarrollo del habla y el lenguaje, pruebas estandarizadas comparadas con niños de la misma edad y observación de la conversación. Hay que descartar pérdida auditiva, alteraciones de la boca, lesiones neurológicas, discapacidad intelectual y autismo. No es necesario que exista una diferencia entre el lenguaje y la inteligencia: basta con que el lenguaje esté claramente por debajo de lo esperado y afecte su vida diaria. En edad escolar conviene revisar también lectura, escritura, matemáticas y atención.
Lo que ayuda
- Terapia de lenguaje con imitación, modelado, estimulación focalizada y reformulación de lo que dice el niño dentro de la conversación. Le dan una “dosis” más intensa de práctica con las palabras y estructuras que le cuestan.
- Padres entrenados que aplican la intervención en casa, con resultados comparables a los del terapeuta y menor costo.
- Los avances más claros se ven en la pronunciación y el vocabulario expresivo.
- Conversar, leer y jugar con el niño todos los días.
A tomar en cuenta
- La terapia no “borra” el trastorno: la gravedad inicial predice el resultado más que la duración del tratamiento.
- Si el problema de lenguaje persiste, su impacto puede crecer con los años en la lectura y en lo social. Por eso conviene dar seguimiento.
Un niño al que no se le entiende o que habla poco para su edad merece una valoración: el lenguaje oral es la base de todo lo que aprenderá en la escuela.
Fuentes
Pennington, B. F., McGrath, L. M. y Peterson, R. L. (2019). Diagnosing Learning Disorders: From Science to Practice (3.ª ed.). Guilford Press.
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