Desarrollo temprano y prematurez
¿Se puede ver el TDAH o el autismo desde que son bebés?
Un estudio japonés siguió a 836 niños desde los 10 meses hasta los 9 años. Encontró pistas tempranas en el desarrollo, pero también algo igual de importante: la mayoría de los niños con un desarrollo más lento en alguna área no tuvo dificultades después.
¿Qué se estudió?
Investigadores de la Universidad de Medicina de Hamamatsu, en Japón, siguieron a 836 niños nacidos entre 2007 y 2012. Seis veces entre los 10 meses y los 3 años y medio, examinadores capacitados evaluaron en persona cinco áreas de su desarrollo: moverse (motricidad gruesa), explorar y entender lo que ven (percepción visual), usar las manos (motricidad fina), comprender lo que se les dice (lenguaje receptivo) y hablar (lenguaje expresivo).
Cuando los niños cumplieron 9 años, sus padres respondieron cuestionarios sobre rasgos de TDAH y de autismo. Un detalle importante: no se midieron diagnósticos, sino rasgos. Es decir, qué tanto se parecía el comportamiento de cada niño al que se observa en el TDAH o el autismo, en una escala que va de poco a mucho.
¿Qué se encontró?
Los rasgos de TDAH y los de autismo se relacionaron con caminos tempranos distintos.
Áreas del desarrollo que se relacionaron con cada rasgo a los 9 años, según la edad de evaluación (en meses)
Cada punto marca una edad en que esa área se relacionó con el rasgo. La motricidad fina a los 40 meses se relacionó con todos los rasgos estudiados, así que no aparece aquí por no ser específica.
En el caso del TDAH, las primeras señales aparecieron antes del año en la percepción visual, y entre el año y los dos años en el uso de las manos y la comprensión del lenguaje. Los autores lo interpretan como una dificultad temprana para coordinar lo que se ve con lo que se hace. La motricidad gruesa, en cambio, no se relacionó con el TDAH.
En el caso del autismo, la primera señal fue un desarrollo más lento de la motricidad gruesa antes del año, seguido de un lenguaje expresivo más lento entre el año y medio y los tres años.
Ahora, lo más importante para cualquier familia: estas son tendencias de grupo, no predicciones individuales. Entre los niños que puntuaron bajo en alguna área del desarrollo, solo alrededor de 1 o 2 de cada 10 tuvieron después rasgos autistas elevados. Los propios autores advierten que su estudio no permite usar estas señales para predecir diagnósticos.
¿Qué significa en casa?
Observa sin alarmarte
- Los tiempos del desarrollo tienen rangos amplios. Un bebé que tarda un poco más en gatear, caminar o hablar casi siempre está bien.
- Comparar con otros niños de la familia o del grupo suele generar más angustia que información.
Cuándo consultar
- Si el retraso se mantiene con el tiempo, si abarca varias áreas a la vez o si tu hijo pierde habilidades que ya tenía.
- También si algo te inquieta de forma persistente. Tu observación como mamá o papá cuenta.
Estimula jugando
- Bloques, crayones y juegos con las manos; cuentos y mucha plática; espacio para moverse y explorar.
- Esto no previene el TDAH ni el autismo, pero apoya el desarrollo de cualquier niño.
Una pista temprana no es un destino.
¿Qué no dice este estudio?
- No es una prueba para detectar TDAH o autismo en bebés. Los autores aclaran que no evaluaron su capacidad para predecir diagnósticos.
- La mayoría de los niños con un desarrollo más lento en alguna área no tuvo rasgos elevados después.
- Midió rasgos reportados por los padres a los 9 años, no diagnósticos hechos por especialistas.
- No demuestra causas, ni que estimular un área prevenga el TDAH o el autismo.
- Se hizo con niños de un solo hospital en Japón. Falta confirmarlo en otras poblaciones, incluida la mexicana.
- Se analizaron muchas combinaciones de edad y área, así que algún hallazgo aislado podría deberse al azar.
Fuente: Tsuchiya, K. J., Takahashi, N., Nomura, Y., et al. (2026). Neurodevelopmental variations cascading from age 10 months to 3 years leading to attention-deficit hyperactivity disorder/autism traits at age 9 in a general population. JCPP Advances, 6(2), e70053. doi.org/10.1002/jcv2.70053 (acceso abierto, en inglés).
Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional.
