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TDAH, peso y alimentación: lo que se sabe y lo que no

Dos metaanálisis de 2016 encontraron que la obesidad es algo más probable en personas con TDAH; en uno de ellos, más en adultos que en niños. Qué se sabe, qué no y qué puedes hacer en casa sin regaños.

¿Qué se estudió?

Si el TDAH y la obesidad aparecen juntos más de lo esperado, cuál podría causar a cuál y qué podría conectarlos.

¿Qué se encontró?

Dos metaanálisis de 2016 coinciden: la obesidad es algo más probable en personas con TDAH. Uno de ellos reunió 42 estudios con 728,136 personas: las probabilidades de obesidad fueron 1.20 veces mayores en niños y 1.55 veces en adultos. El otro, que juntó todas las edades, calculó 1.20 en conjunto. En el primero, la relación se mantuvo en un análisis más estricto, con talla y peso medidos y diagnóstico de TDAH hecho por entrevista.

Probabilidad de obesidad con TDAH, comparada con la de quienes no lo tienen

Niños y adolescentes
1.20
Adultos
1.55

Razón de momios agrupada de un metaanálisis de 42 estudios y 728,136 personas (Cortese y cols., 2016), citado en la revisión de 2022. La línea punteada marca 1.0: la misma probabilidad que sin TDAH. Mientras más lejos de 1.0, mayor la diferencia; 1.20 es una diferencia pequeña. Las barras van de 0 a 2. Muestra que dos cosas ocurren juntas, no cuál causa a la otra.

Además:

  • Qué va primero no está claro. En seguimientos de niños, los síntomas de TDAH a los 4 años predijeron mayores aumentos de peso después; lo inverso no se observó. En otro grupo, los síntomas de TDAH clínicamente importantes predijeron más aumento de grasa corporal en los 3 años siguientes, pero la grasa temprana no predijo el TDAH. En cambio, dos estudios genéticos llegaron a conclusiones distintas: uno apunta del peso hacia el TDAH y otro, en ambas direcciones. La revisión concluye que hay apoyo para las dos direcciones.
  • Comer sin poder parar. En un estudio, los niños de 8 a 14 años con TDAH tuvieron 12 veces más probabilidad de comer con pérdida de control. También se ha visto más comer por emociones y que los niños más impulsivos elijan alimentos más calóricos.
  • Poco movimiento. Aunque son muy inquietos, los niños con TDAH tienen pocas probabilidades de cumplir las recomendaciones de actividad física, menos aún con síntomas más intensos, nivel socioeconómico bajo u obesidad. Entre las explicaciones posibles están las dificultades motoras y de funciones ejecutivas.
  • Sueño y horarios. Dormir poco y tener horarios de comida desordenados, como saltarse el desayuno o comer tarde, se asociaron con mayor índice de masa corporal en personas con síntomas de TDAH.
  • Bajar de peso les cuesta más. En una clínica de obesidad con adultos, los pacientes con TDAH bajaron menos de peso pese a acudir más veces; en un programa conductual de 4 meses refirieron más intentos previos y más dificultad. Los autores sugieren atender las funciones ejecutivas junto con el peso.

También se ha propuesto que compartan circuitos cerebrales de la recompensa (dopamina) o procesos de inflamación, pero no está probado: un metaanálisis de 33 estudios no encontró que una variante genética de la dopamina (Taq1A) predijera el peso.

¿Qué significa para tu familia?

Sin regaños

  • El peso no es solo cuestión de voluntad: aquí intervienen cosas como la impulsividad, el sueño y el movimiento. Conviene mirarlo con cuidado, no con regaño.
  • Si te preocupa, coméntalo con su pediatra para revisarlo junto con su atención y su sueño.

Comida, horarios y sueño

  • Dormir poco y saltarse el desayuno o comer tarde se asociaron con mayor peso. Horarios regulares y dormir lo suficiente son un paso razonable, aunque falta probarlo en niños con TDAH.
  • Si come sin hambre, por aburrimiento o enojo, o parece que no puede parar, coméntalo con el equipo que lo atiende.

Movimiento y consulta

  • Estar inquieto no quiere decir que se mueva lo suficiente. Busca una actividad con estructura y en la que se sienta capaz.
  • Si toma medicamento estimulante, que se midan su peso y su estatura en cada consulta: las guías lo piden como rutina.

La relación existe, es pequeña en niños y todavía no se sabe qué va primero.

¿Qué no dice esta revisión?

  • No dice que el TDAH cause obesidad ni que la obesidad cause TDAH: hay estudios que apuntan en cada dirección y la revisión concluye que ambas son posibles.
  • La diferencia en niños es pequeña. La mayoría de los niños con TDAH no tiene obesidad, y los dos metaanálisis no coinciden en si la relación cambia según el sexo o el medicamento.
  • No hay programas probados a largo plazo. Los que combinan apoyo en funciones ejecutivas con control de peso son preliminares. En un estudio observacional con adultos con obesidad de larga data y TDAH recién diagnosticado, el peso bajó en promedio 12.4 % tras más de un año con estimulantes; eso no prueba que el tratamiento sea la causa.
  • Las cifras de prevalencia son de Estados Unidos y varían entre grupos étnicos: tómalas como orientación, no como cifras para México.

Fuentes: Lanoye, A., Adams, E., & Fuemmeler, B. F. (2022). Obesity and attention-deficit hyperactivity disorder. Current Topics in Behavioral Neurosciences, 57, 221–242. doi.org/10.1007/7854_2022_337
Coghill, D. (2022). The benefits and limitations of stimulants in treating ADHD. Current Topics in Behavioral Neurosciences, 57, 51–78. doi.org/10.1007/7854_2022_331 (en inglés).

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional.

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