TDAH
¿Qué nos dice el preescolar sobre la preparatoria?
Un estudio siguió a 128 niños desde los 5 hasta los 18 años. Algunas habilidades medidas en preescolar se relacionaron con la atención y las calificaciones en la adolescencia, incluso más allá de los síntomas de TDAH. Te contamos qué encontró, qué puede servir en casa y qué no podemos concluir.
¿Qué se estudió?
Investigadores de Suecia siguieron a 128 niños desde el preescolar hasta los 18 años. A los 5 y 6 años, los niños resolvieron en el laboratorio tareas que miden habilidades de atención, memoria y control. Sus padres respondieron cuestionarios sobre cómo manejaban sus emociones, y sus maestras reportaron síntomas de TDAH.
Trece años después, los investigadores volvieron a contactar a las familias. Los padres reportaron síntomas de TDAH y los jóvenes compartieron sus calificaciones. La pregunta era si esas habilidades medidas en preescolar decían algo sobre la adolescencia que los síntomas de TDAH a los 6 años no dijeran ya.
¿Qué se encontró?
Sí. Varias habilidades de preescolar se relacionaron con la atención, la hiperactividad y las calificaciones a los 18 años, aun teniendo en cuenta cuántos síntomas de TDAH tenía cada niño a los 6. Y cada tipo de habilidad se relacionó con cosas distintas.
Qué habilidades en preescolar se relacionaron con qué resultados a los 18 años
Cada punto marca una relación que se mantuvo aun teniendo en cuenta los síntomas de TDAH a los 6 años. Las relaciones fueron de pequeñas a moderadas.
La memoria de trabajo es la capacidad de mantener y usar información en la mente, como recordar una instrucción de varios pasos mientras se ejecuta. La atención que va y viene se refiere a qué tan parejo responde un niño: algunos a veces responden rápido y a veces muy lento, como si su atención se encendiera y apagara. Estas dos habilidades se relacionaron tanto con la inatención como con las calificaciones.
Con las calificaciones, el hallazgo es llamativo. Juntas, estas dos habilidades aportaron tanta información sobre las calificaciones a los 18 años como los síntomas de TDAH a los 6, el nivel educativo de los padres y el sexo del niño en conjunto.
La sorpresa vino de las emociones. No fue el enojo lo que más pesó, sino la dificultad para calmarse después de estar muy contento o emocionado, por ejemplo en una fiesta o al ganar un juego. Esa dificultad se relacionó con más inatención y más hiperactividad en la adolescencia. Las emociones, en cambio, no se relacionaron con las calificaciones.
¿Qué significa en casa?
Algunas ideas que se desprenden del estudio y de la práctica clínica.
Si olvida instrucciones
- Si le cuesta seguir instrucciones de varios pasos, puede tratarse de memoria de trabajo, no de desobediencia.
- Da una instrucción a la vez y apóyate en listas o dibujos, por ejemplo para la rutina de la mañana.
Si su atención va y viene
- Que un día pueda y otro no, no significa que “cuando quiere, puede”. La irregularidad es parte del perfil.
- Tareas cortas con pausas funcionan mejor que sesiones largas.
La euforia también se regula
- Ayúdale a bajar revoluciones después de la emoción: anticipa el final del juego o la fiesta y crea una rutina de transición.
- Estar feliz es bueno; lo que se entrena es volver a la calma.
Dos niños con los mismos síntomas pueden necesitar apoyos distintos.
¿Qué no dice este estudio?
- No permite predecir el futuro de un niño en particular. Las relaciones fueron de pequeñas a moderadas: son tendencias de grupo, no destinos.
- No demuestra que entrenar la memoria de trabajo mejore las calificaciones. No lo evaluó, y hasta ahora la evidencia sobre los juegos y apps de “entrenamiento cerebral” es poco alentadora.
- La muestra fue pequeña y se eligió con más niños en los extremos, muchos síntomas y muy pocos. Eso puede hacer que las relaciones se vean más fuertes que en la población general.
- Las emociones y los síntomas a los 18 los reportaron los padres, sobre todo las mamás. Parte de la relación podría deberse a que respondió la misma persona.
- Son niños suecos nacidos en los años noventa. Falta confirmarlo en otras poblaciones, incluida la mexicana.
Fuente: Sjöwall, D., Bohlin, G., Rydell, A.-M., & Thorell, L. B. (2017). Neuropsychological deficits in preschool as predictors of ADHD symptoms and academic achievement in late adolescence. Child Neuropsychology, 23(1), 111–128. doi.org/10.1080/09297049.2015.1063595 (acceso abierto, en inglés).
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