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TDAH

¿Un cerebro distinto o un cerebro que madura más tarde?

Estudios de resonancia magnética, algunos con niños escaneados varias veces a lo largo de los años, encontraron que, en promedio, la corteza cerebral de los niños con TDAH sigue una trayectoria parecida a la de otros niños, pero llega más tarde a su punto máximo. Qué significa para tu familia.

¿Qué se estudió?

Cómo cambia con los años el grosor de la corteza cerebral, la capa externa del cerebro, en niños con y sin TDAH. El estudio más citado combinó, en un diseño mixto, a niños escaneados varias veces con otros escaneados una sola vez: 446 en total, de 5 a 18 años. Dos capítulos del libro de 2012 revisan, además, lo que se sabe de otras zonas del cerebro.

¿Qué se encontró?

En todos los niños la corteza se engrosa y después se adelgaza. En los niños con TDAH ese pico llegó más tarde: alrededor de los 10 años y medio, frente a cerca de 7 años y medio en los demás. El retraso se vio en casi toda la corteza y fue mayor, de varios años, en zonas del frente del cerebro.

Una idea para entender el retraso: dos curvas con el mismo recorrido, una desplazada

Grosor de la corteza cerebral (sin escala)

68101214161820 Edad (años) unos 3 años ≈ 7½ años ≈ 10½ años
Niños sin TDAHNiños con TDAH

Ilustración conceptual basada en lo que encontró el estudio de 446 niños (Shaw y cols., 2007): el punto más alto del grosor cortical llegó a los 7½ años en los niños sin TDAH y a los 10½ en los niños con TDAH. No son datos reales de un niño.

Además:

  • El cerebro de los niños con TDAH es, en promedio, cerca de 4 % más pequeño. En la mayoría de las regiones, su trayectoria es paralela a la de otros niños, pero en un nivel un poco más bajo.
  • Una zona profunda, el caudado, se acerca a lo típico hacia la pubertad. Una parte del cerebelo, el vermis, sigue más pequeña en quienes continúan con síntomas fuertes.
  • La corteza que controla el movimiento parece madurar antes, no después. Esa diferencia de ritmos entre zonas podría ayudar a explicar la combinación de mucho movimiento y poco freno, aunque es una hipótesis.
  • Los niños cuyos síntomas persistieron al crecer habían tenido la corteza prefrontal media más delgada que quienes mejoraron; los que mejoraron se parecían más a los demás.
  • Estas diferencias no parecen deberse al tratamiento con estimulantes, aunque quienes reciben o no tratamiento no se asignan al azar.
  • Una revisión de 2022 sobre cómo se comunican entre sí las zonas del cerebro describe que dos metaanálisis, con pocos estudios cada uno, encontraron alteraciones más constantes en niños y adolescentes que en adultos, lo que encaja con una maduración retrasada que podría normalizarse con los años. Un tercer metaanálisis no encontró coincidencias en ninguna zona, tampoco al revisar solo a los jóvenes. Y casi todos esos estudios comparan grupos de distintas edades en un solo momento.

¿Qué significa para tu familia?

No es un cerebro dañado

  • Pedirle autocontrol, organización y planeación como a otro niño de su edad puede ser pedirle algo que su cerebro todavía está construyendo.
  • Esto podría ayudar a entender por qué le cuesta; no significa que no pueda aprender.

No es esperar sin hacer nada

  • Los apoyos en casa y en la escuela ayudan mientras esa maduración ocurre.
  • Rutinas claras, instrucciones cortas y recordatorios visibles sostienen lo que todavía no sostiene solo.

Ajusta la expectativa

  • Mide su avance contra su propio punto de partida, no contra los compañeros.
  • Si ya tiene diagnóstico, es normal que sus apoyos cambien conforme crece.

Un retraso en la maduración, no un cerebro dañado.

¿Qué no dicen estos estudios?

  • No sirven para diagnosticar: son promedios de grupo y no hay un marcador de imagen listo para usarse en un niño en particular. El diagnóstico sigue siendo clínico.
  • No dicen que “se le va a pasar”. En una parte importante de las personas los síntomas continúan.
  • Para la conectividad faltan estudios de seguimiento: los que siguen a los mismos niños con el paso de los años son escasos, así que la idea de una maduración retrasada de las conexiones sigue siendo una hipótesis.
  • No sabemos si estas diferencias son causa o consecuencia del TDAH, ni qué pasa en niños muy pequeños: casi no hay estudios.
  • No es correcto decir que “tiene la edad mental de un niño menor”: el retraso es un promedio de grupo, más marcado en unas zonas que en otras, y no equivale a una edad mental.
  • El retraso no es toda la historia: hay zonas donde el patrón es distinto, como la corteza motora, y los propios autores señalan que un modelo de solo retraso es incompleto.

Fuentes: Shaw, P., et al. (2007). Attention-deficit/hyperactivity disorder is characterized by a delay in cortical maturation. PNAS, 104(49), 19649–19654. doi.org/10.1073/pnas.0707741104
Vaidya, C. J. (2012). Neurodevelopmental abnormalities in ADHD. Current Topics in Behavioral Neurosciences, 9. doi.org/10.1007/7854_2011_138
Mahone, E. M. (2012). ADHD: Volumetry, motor, and oculomotor functions. Current Topics in Behavioral Neurosciences, 9. doi.org/10.1007/7854_2011_146
González-Madruga, K., Staginnus, M., & Fairchild, G. (2022). Alterations in structural and functional connectivity in ADHD: implications for theories of ADHD. Current Topics in Behavioral Neurosciences, 57, 445–482. doi.org/10.1007/7854_2022_345 (en inglés).

Este contenido es informativo y no sustituye una valoración profesional.

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